¿Cuándo te toco?

La investigadora Nancy Henley apunta que hay más probabilidad de que nos toquemos en los siguientes casos: cuando damos información, más que cuando la recibimos; cuando ordenamos, más que cuando obedecemos; cuando pedimos un favor, más que cuando nos lo piden; cuando intentamos convencer a alguien, más que cuando nos convencen; cuando la conversación es más profunda, que cuando es una charla superficial; en un acto social, más que en el trabajo.

Tocar, aunque sea un gato

La idea surgió en Taiwán. Allí, en 1998, se abrió el primer café en el que los clientes podían interactuar con los gatos del local y beneficiarse de la paz interior y la relajación que les ofrecían estas caricias gatunas. Algún tiempo después, la moda se extendió a Japón, en donde ya hay más de 150 ‘nekocafés’, cuyos gatos proporcionan el contacto piel con piel que escasea tanto en la sociedad nipona. Y ya han llegado a Europa incluso a España. Los tenemos en Madrid (La Gatoteca) y en Barcelona (DeGats).

¿Por qué nos gustan las caricias?

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Investigadores del Instituto de Tecnología de California han descubierto las neuronas que detectan la sensación placentera que produce una caricia. Sometieron a ratones a estímulos ­caricia, pinchazo y pellizco para ver qué áreas neuronales se activaban al recibir unos u otros. Se vio que hay unas neuronas especiales, muy ramificadas y sin vainas de mielina, que solo se activan ante la caricia, y comprobaron que su activación tenía efectos calmantes y de refuerzo positivo.

Comunicación sin contacto

Man using his Mobile Phone outdoor, close up

El neurobiólogo Francis McGlone, investigador del tacto, ha visto que el déficit de caricias en la infancia puede tener efectos negativos en la edad adulta. Advierte de que en un mundo en el que el tacto queda relegado a un segundo plano, con el aumento de las redes sociales que fomentan la comunicación sin contacto y la disminución de caricias afectuosas en los bebés por parte de cuidadores y padres, es cada vez más importante reconocer lo vital que es una afectuosa caricia .